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Departamento Oruro

Mitos y Leyendas

Las cuatro plagas que invadían la ciudad de los Urus, para exterminar a sus habitantes, fueron convertidas en piedra y arena, por una Ñusta milagrosa, que después se llamó Virgen del Socavón.
Las plagas yacen alrededor de la ciudad de Oruro.

Las Hormigas

La Leyenda señala a estas arenas como el producto del encantamiento de miles de millares de hormigas que como parte de una legión destructora, integrada además por el Sapo y la Víbora debía exterminar a los Urus pobladores de esta región por mandato de Huari; y fue entonces que el poder celestial de una Ñusta, derroto a las huestes enemigas convirtiendo a las hormigas en arena.
Tendidas sobre la planicie custodiando la ciudad de Oruro de norte a sud hacia el este del poblado, se mueven las dunas de arena rojiza, identificadas con el nombre tradicional de “Los Arenales”

 
 
La Víbora

Sobre las Colinas de la serranía que vigila la ciudad de Oruro por el extremo sudoeste, se puede notar claramente una interesante formación rocosa muy semejante a una enorme serpiente, mostrando con toda nitidez los cortes de su cuerpo y la cabeza cercenada por otra – según la leyenda – del rayo disparado por el poder de una Ñusta celestial que salvo al pueblo Uru de la furia de la plaga desatada en su contra por el temible Huari.
 
 
El Sapo

En el extremo norte de la ciudad de Oruro, se encuentra El Sapo, cuyo origen legendario la revela como parte de la plaga de Hormigas y la Víbora, que debían exterminar a la población Uru que empezaba a creer en otros dioses, olvidándose de los nativos y, especialmente de él, el temible Huari.
 
 

El Chiru-Chiru o Nina Nina

Los que conocían al chiru-chiru, ignoraban las malas artes a que se dedicaba, lo consideraban como a un mendigo o como a un pobre vagabundo inofensivo...el por su parte, tenia la suficiente habilidad para vender en un barrio apartado de la nueva ciudad de Oruro, lo que hurtaba en otro.
El Chiru-chiru, que había sido impenitente devoto de la virgen de la Candelaria, en el marco de sus habituales correrías, fue herido mortalmente por un peón caminero, cuando en desafortunada noche trató de hurtarle sus pertenencias. Sin embargo y usando de su fortaleza física, huyó malherido del campamento de su víctima, cayendo luego agonizante en las afueras de la pequeña ciudad.
La Virgen protectora acudió en su auxilio y le condujo lentamente hasta su ya descrita guarida, asistiéndole bondadosamente y recogiendo de labios de ladrón, junto con sus arrepentimientos, la sincera gratitud de sus bendiciones.
El vecindario de la villa, notando la desaparición del chiru-chiru, acudió tímidamente a la guarida, encontrándolo muerto sobre su miserable y vil camastro, y en su cabecera una sorprendente y maravillosa imagen, casi de tamaño natural, de la Virgen de la Candelaria, con su hermoso niño.
A partir de este episodio, ese lugar se convirtió en un centro de romería permanente, hasta nuestros días.
-La otra versión relativa a la aparición de la Virgen del Socavón - matizada de romanticismo y drama, compuesta en honor de la Protectora, por el cura Emeterio Villarroel. El personaje central es Anselmo Berlamino, apodado el "Nina-nina" y pretendiente de Lorenza Choquiamo, una beldad india, hija de un comerciante de mediana fortuna llamado Sebastian Choquiamo.
De Anselmo Berlamino, dice aquella pieza eclesiástica, "en los anales de aquellos tiempos se puede compulsar el terror y pánico que llego a inspirar en estas comarcas el famoso bandido Nina-Nina, especie de monstruo que perpetraba robos con la mayor audacia y la mas astuta sangre fría. Este asesino no pudo ser tomado por la policía y ni los premios que la autoridad ofrecía por su cabeza, ni las diversas partidas que se organizaron contra el, ni las celadas que se le tendían; tuvieron un resultado favorable".
El sábado de Carnaval de 1789, "Nina-nina" planificó huir con su prometida Lorenza (que atendía el almacén de su padre en las inmediaciones del Conchupata) ante las negativas de su padre podara acceder al noviazgo, enterado como estaba de su mal de vivir.
"Nina-Nina", devoto como era de la Virgen de la Candelaria, previamente acudió a un solar de la parte mas alta de la ciudad, para encender dos cirios a la imagen, entonces ignorada por el común de las gentes.
Alrededor de las 7 y media de la noche, encamino sus pasos hacia el almacén de los Choquiamo. Cuando ejecutaban el plan de la huida, fueron sorprendidos por el padre que retornaba al hogar. Se entabló desesperada lucha, saliendo perdidoso el bandido, víctima de mortal puñalada.
Desfalleciente el "Nina-nina" fue conducido por una joven hermosa al hospital de la Villa, encargando se le prodigaran las mejores atenciones y que llamaran al señor cura. Luego "desapareció súbitamente y como por encanto después de dar su bendición al agonizante y hablándole al oído cortas palabras".

En esta narración entra lo histórico, cuando el autor de la Novena, sostiene que el párroco de Oruro Carlos Borromeo Mantilla en ese año de 1789, "recibió confesión del paciente, quien en esos supremos momentos de agonía y teniendo aún clavada en la garganta su propia daga, expuso que el era devoto de una Virgen de la Candelaria que existía en un solar abandonado de la ciudad, y a cuya imagen dedicaba todos los sábados una vela; que el era Anselmio Berlamino alias en Nina-nina y estando próximo a expirar sin confesión en manos de Sebastián Choquiamo, había sido auxiliado por la misma Virgen a quien veneraba".